jueves, 11 de diciembre de 2008

LA ESPERA

A la muerte no hay que buscarla, hay que evitarla y no correrle, por que de todas maneras, lo alcanza a uno. Para que pensar en ella, si la mantenemos pegada a la oreja

(Imaginería popular)



Desde el interior de la habitación, acompañado por los presentimientos que le produce la enfermedad que lo agobia, y el aroma que despiden algunos frascos que contienen remedios y pócimas salvadoras que quizás le devuelvan la salud, Sibarit Pedreiros espera la muerte.

Hace algunos días, y después de innumerables visitas realizadas a diferentes centros hospitalarios, se ha enterado de una triste y cruda realidad:

Se encuentra sufriendo una de ésas enfermedades que los médicos del siglo XX catalogaron como tratables, y que los médicos del siglo XXI llaman terminales.

Para su reposo, la familia a dispuesto una habitación en la parte posterior de la casa, buscando con esto que tenga algo de paz, y la posibilidad de ver muchos amaneceres a través de una ventana que da a la plaza principal, y que las algazaras que producen los chicos cuando persiguen ratones por toda la estancia, no le ocasionen ninguna clase de contrariedad ahora que se encuentra tan irritable.


Mojado por un silencio herrumbroso, y mientras escucha a la distancia el sonido que producen los grillos y las voces de los niños que anuncian la terminación de la cacería de roedores, el hombre observa que la puerta de la habitación está completamente abierta, y que bajo el marco, se halla la figura alta y desgarbada de un personaje que ha estado evitando desde hace algún tiempo. Ahí está en toda su magnitud la muerte, su muerte, aunque ahora luce más vieja y desgastada que la última vez que tuvo la oportunidad de verla.

Incorporándose en el camastro y tratando de mostrar un mejor semblante, Sibarit conmina al visitante para que ingrese y se siente en un taburete que permanece en uno de los rincones, y en el que podrá, si así lo desea, descansar de su largo viaje.

La muerte hace caso omiso y permanece de pié, expectante, misteriosa y cruel, pero a pesar de todo los calificativos que representan su existencia, no puede ocultar la tensión que le produce encontrarse de nuevo con Sibarit, quien en este nuevo presente trata de alargar su vida mientras combate el dolor que le produce la metástasis dictaminada por los médicos.

Mirando fijamente al hombre que tiene en frente, abre la boca, y con una voz cavernosa que parece salir del fondo de sus entrañas, le ordena que arroje todos los medicamentos, y que silencie los rezos de las personas que se encuentran en el salón principal de la casona. El enfermo la mira y accede a la primera solicitud sin replicar. Sabe que ya no necesitará las medicinas ni el cartapacio de fórmulas expedidas por el galeno de la familia, pero sacando fuerzas de flaquezas, antepone entre su visitante y el hilo de vida que le queda, su fe en Dios.


Al no conseguir que el hombre deje de lado sus convicciones religiosas, la muerte se acomoda el sudario y maldice en voz baja, luego con falsa cortesía se acomoda en la banqueta buscando quizás, inspirar un poco de confianza en el hombre, o encontrar una fisura en el ambiente que le indique que la hora final ha llegado.


-Te esperaba muerte.

-Lo sé-.

-¿Muerte, es inevitable mi partida?-

-Sí, porque polvo eres y en polvo te has de convertir para ser recordado por los tuyos-.

-¿Pero muerte, acaso tú sabes que es recordar?-

-Recordar, es la sensación que se queda flotando en el tiempo. Recordar es dejar todos y cada uno de tus momentos, en cada uno de tus familiares para que vivas eternamente en ellos.-

-Pero muerte... A mi no me interesa la eternidad-.

-También lo sé porque no eres eterno, y por eso debes saber que yo soy el final del recorrido que iniciaste al nacer. Soy la ley de la vida, tu compañera inevitable. Yo soy la muerte, tu muerte-.

-No te equivocas muerte, también sabes que te he estado evitando. Dame otra oportunidad, quiero vivir, me faltan algunas cosas por organizar-.

-Para tu información, el carcinoma que te afecta, siempre ha estado contigo, y te acompañará hasta completar el ciclo. Igualmente quiero que sepas, que si la ciencia no avanza, vendré siempre a dar descanso y a terminar con el dolor que producen las dentelladas de la bestia que anida en el interior del cuerpo de los hombres-.

-Muerte, quizás no sepas que existe otra manera de morir llamada olvido.

-También lo sé-. Contestó la muerte.

-¿Y entonces si lo sabes, porque no me olvidas, me dejas y te vas?

-Es imposible hacerlo-.Volvió a replicar la muerte.-No puedo volver por tercera vez a recordarte nuestro compromiso-.

-¡Muerte, para que lo sepas de una buena vez, entonces rezaré por mi vida!


El humo producido por la quema de ramo bendito, así como algunas jaculatorias y responsos en latín que han ingresado desde el salón principal a la habitación, han obligado a la muerte a incorporarse de manera presurosa del asiento en el que ha estado apoltronada por más de doce horas, luego como si quisiera protegerse de las sensaciones que flotan en el ambiente, se atrinchera en uno de los rincones de la habitación, y comienza a gemir y a reacomodar su mortaja tratando de cubrir sus huesos que han empezado a crujir y a convertirse en polvo....Se ha enterado de que en la noche que terminò, y en la mañana que recièn empieza, nadie ha muerto en el mundo. Ni siquiera Sibarit Pedreiros.


Al fondo, sobresaliendo por encima de los tejados y los ruidos de siempre, se escucha el tañido de las campanas de la iglesia. Tocan a muerto. La muerte que Sibarit Pedreiros estuvo esperando durante mucho tiempo, ha muerto. Lo anuncian los carteles de la funeraria.


Luis Carlos Bonilla Sandoval (Medellín, Julio 13 de 2004)



1 comentario:

Rembrandt dijo...

Lukas , termino de leer tus últimas tres publicaciones y me ha ocurrido como las veces anteriores ,el quedar pensativa y a la vez fascinada por tu narrativa.
Pensaba en la muerte, tan presente en tus escritos, yo creo que muchas veces, el olvido tbn se parece a la muerte, no??
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Me había olvidado decirte las veces anteriores que me encantan las imágenes de tu blog , son re lindas!!!

Te beso y que estés bien.