lunes, 4 de mayo de 2009

THE BLOGGER.COM




















adie me lo dijo antes, pero creo que estoy enloqueciendo.
Mis noches se están disfrazando de amaneceres, y hasta podría decir que los objetos inanimados que adornan los estantes y las paredes del lugar que me sirve de vivienda, han comenzado a tener un papel importante en mi vida: hablan de lo que me conmueve, piensan en lo que me irrita, y censuran lo que me inhibe.

Durante muchas noches con sus alboradas, y parte del poco tiempo que empleo para dormir, he estado buscando en internet un día sin nombre, un día que apenas se esté construyendo para sentarme durante sus horas a escribir sin afanes, y si lo encuentro, espero dejar de una vez y para siempre las angustias que vivo durante las horas que paso frente a la pantalla del computador tratando de reinventar historias en las que me he estado introduciendo como uno de sus personajes para presionar los desenlaces.

En la búsqueda incesante de lo que quizás no existe, mi fisonomía ha cambiado tanto como mi peso corporal, y esto sumado a la pérdida de la autoestima que llega cuando no se alcanzan o se pierden los objetivos, ya se ven reflejados en mi comportamiento.
Soy un apostata que no acepta el axioma absurdo que asegura que las sombras se alimentan de las imágenes y de nuestros temores para hacernos ver lo que queremos ver.

Un nuevo amanecer está encima, y aunque tengo acumulado cansancios y frustraciones de otras noches, no quiero dejar el final de este cuento en el aire, debo seguir digitándolo, y buscar en el cielo raso, en el piso, en los pliegues de las cortinas, o en cualquier objeto que me rodee, el final para una historia en la que he tratado de estar al margen.

Si no me estuviera sucediendo lo que a continuación les voy a describir, no lo creería, pero el tiempo se ha detenido. Los objetos que adornan mi habitación, ahora hablan en lenguas desconocidas, el monitor del computador ha enloquecido, hay un conejo blanco que me llama desde el fondo de un espejo, también ha aparecido un gato que sonríe, escucho a una reina obesa que lleva puesto un vestido elaborado con naipes dando órdenes, sobre mi biblioteca veo un sombrero loco que insiste en decidir por mí, el frío se ha convertido en una mujer, y detrás de mi…estoy yo.

Y si todo lo aquí escrito parece absurdo, desde el manicomio en donde me encuentro, puedo dar testimonio juramentado a quien le pueda interesar.




Luis Carlos Bonilla Sandoval – Mayo 4/2009

9 comentarios:

Rembrandt dijo...

A veces es tan delgada la línea entre lo real y lo que no lo es cuando nos adentramos en los sueños....
La imaginación es lo más maravilloso que podamos poseer , si en algún momento dudamos como dice Alicia : "Yo... Yo... no sé muy bien, señor, ahora ... Por lo menos sé quién era cuando me levanté esta mañana, pero me parece que he debido cambiar varias veces desde entonces..”.
Que importa si nos despertamos en un manicomio , acaso somos los únicos???

Te beso y mi cariño de siempre.

Te-Pito-O-Te-Henua dijo...

Uma saudade da ida e da volta ...

Me identifiqué mucho con tu escrito y siento as veces que también estoy enloqueciendo en ese mundo enfermo.
Gracias por la visita en mi blog y por tu gentil comentario.
Saludos.
Sill

saroide dijo...

Efectivamente, es delgada la línea entre la realidad y lo que no es real, entre la cordura y la locura. Los que escribimos parece que nos movamos entre esos dos mundos...

Mucha dijo...

Que es realidad o fantasía? Cuando escribimos volamos con el alma ...por lo tanto volar amar ser sentir.. es uno solo...Tus dias se transforman en noches... la luna se contagíó del sol las estrellas son las luces que alimentan tue sueños.... mientras en tu dormitorio te convertís en amor... de momentos vividos con vos
besos van

LaU dijo...

Real o imaginación?

Mmmm creo que siempre se pierde esa línea delgada, porque entre sueños, anhelos y realidad es como vamos todos .... algunos le llaman locura, yo, le llamo vivir ...


Un beso

Gracias por tu visita y tu comentario, bienvenido, cuando gustes :)





*Tienes un lugar (blog) estupendo, leí muchos de tus escritos, me gustaron todos, hablas de la vida, de la realidad, observada no sólo con los ojos, sino con el alma..

Illystil dijo...

Hola!! Te escribo para agradecerte el comentario que dejaste en mi blog, me emocionó que te sintieras identificado con esa entrada.

He estado echando un vistazo por tu blog y me parece muy hermoso e interesante lo que escribes; así que me temo que te voy a seguir!! ;)

Respecto al tema del post de hoy, creo que Lewis Carroll, como escritor con sus consiguientes bloqueos, sabía muy bien lo que se decía cuando escribió su famoso relato... y sí, todos a veces nos volvemos un poco locos, pero eso no es malo... pienso más bien que lo alarmante sería que siempre nos comportáramos como personas razonables.


(Además sería muy aburrido)

Un saludo

Nerina Thomas dijo...

Maravillosa tu palabra. Tu imaginación no cuenta con límites y yo me acurruco en uno de tus rincones y te acompaño, para así alimentar mi alma.
un cariño desde Argentina

Nerina Thomas dijo...

Mira que eres un gran poeta!!!!

Norma dijo...

¿Será que es necesario estar un poco locos para poder escribir?... y en tu caso, de esta manera...
¡¡Muy bueno!!.