viernes, 12 de agosto de 2011

DE REPENTE








A tu lado abracé el alba de un invierno, entonces supe que eras cierta, y fue entonces cuando te dije que me gustaría amasar la noche contigo y salir disfrazado de horizonte en la mañana, y que si llegaba la noche y estábamos juntos, nos sentáramos en en un cacho de la luna.

Hubiera querido también decirte que acariciaba la idea de ser tu séptimo sentido, la silla que te aguanta, tu peine de color, contar contigo, decirte que dobláramos las calles para guardarlas en cajitas de colores sin que nos importara la lluvia y el desorden de la gente, decirte que sembráramos guayabas, que quería ser el calcio que te dan tus vitaminas y el cordón umbilical de de tus zapatos.

De repente de la risa se hizo el llanto silencioso y de las bocas distantes nació el adiós, de repente de la calma se hizo el viento que de los ojos deshizo la última llama, y de la pasión se hizo el presentimiento y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente, de la amiga próxima se hizo el amor distante y de la vida una aventura errante.
De repente, no más que de repente.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Agosto 12/2011

Foto: Luis Carlos Bonilla Sandoval

1 comentario:

Rembrandt dijo...

De repente ....
cuando la magia termina quedan los recuerdos del tiempo en que la vida era color de rosa.
Me encantan tus saudades y las imágenes que evocan esos sentimientos, precioso post amigo mío.

Te beso y me llevo el perfume de esa hermosa flor.
REM