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viernes, 27 de julio de 2012

AMOR EN SOL MAYOR




Podría decirte muchas cosas, pero voy a empezar diciendo que te amo,
que estás linda como antes, cómo siempre
que no fuimos dos extraños cuando estuvimos frente a frente,
teníamos un beso y un te amo entre nosotros
y no hizo falta el guión del que te hablaba, teníamos las palabras.

Llegaste cambiando todo, hasta mi vida
pintaste la luna de azul y de blanco satín mis noches,
me enseñaste que amar no es sólo un verbo,
que es un sentimiento que se esconde en el silencio
al que la vida le da vida con un beso esperado durante años.

Tuvimos albas detenidas, un te quiero, un reloj que no importaba,
buenos días, tres tazas de café, rodajas de tomate y champiñones
canciones de Janis Japlin, Kool  and the Gang, Dido y Yannick Noah
mate dulce, un beso sin tiempo, un cigarrillo,
 flores y viento, Peace and love, Cat Steven, Santana y "Mais oui".

Y fuimos chicos una tarde, dibujamos nuestras iniciales en un árbol,
un beso, un ayer, una mirada, un abrazo tejido de colores
el amor tuyo junto al mío, una promesa
volver algún día  para ver las letras en el árbol
pero una despedida que acechaba en el camino
nos dijo que la tristeza no tiene fin y que la felicidad sí.


 Luis Carlos Bonilla Sandoval - Julio 27/2012
 Fotos: Google

lunes, 18 de abril de 2011

EPITAFIO ESCRITO EN LA PARED DE MI CUARTO






El día que tu recuerdo se borró de mi piel y tu perfume se desvaneció de mi almohada y de mis franelas, escribí tu nombre en una pared de mi habitación, y lo hice con errores de ortografía para despedirte. Bienvenido sea tu olvido, porque tu amor si acaso existió, fue sólo instantáneo.
No estoy para nadie ni para alguien.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Abril 17/2011

Fotos: Luis Carlos Bonilla Sandoval (Quinta de San Pedro Alejandrino)

jueves, 24 de junio de 2010

MARIANA DE LA NOCHE

































-Yo recuerdo muchas cosas suyas y mías. Hasta parece que fue ayer cuando la vi aquélla tarde en primavera, y las manos le tomé por vez primera mientras escuchábamos a Roberto Ledezma.
También me acuerdo cuando llegaba a la banca del parque en donde me encontraba con mis amigos contando películas, me miraba directo a los ojos, se pasaba la lengua por los labios, y me decía uva curuba-


La mujer a la que me dirigía, no era otra que mi novia de colegio, sólo que ahora tenía otros años, no se cuántos, pero que a decir verdad, le lucían, y a la que poco o nada parecía interesarle mi parlamento setentero. Después de muchos años de no verla, me sentía como un simple mortal al que Sandro no le iba a ayudar como lo hizo en el pasado, pues en estos tiempos de música electrónica y reggaetón, nadie se cree el cuento de “…tus labios de rubí de rojo carmesí, parecen murmurar mil cosas sin hablar…”


Quise recordarle que nos habíamos dado besos con lengua en cine, y que ella me había dado besos de mariposa con sus pestañas mientras nos despedíamos en la puerta de su casa, pero así como pensé en decírselo, me contuve. Nunca fui capaz de expresarle nada con mis palabras, entonces, como lo hice antes de que la juventud se fuera, me puse todo serio, y comencé a construir un monólogo acomodado con la letra de una canción de Yaco Monti que siempre me gustó: “Que tienen tus ojos, que yo no te olvido. Que tiene tu pelo, que vive en mis manos. Que tiene tu boca que muerde mis horas…”



Cuando terminé, creí que me regalaría una sonrisa como las de antes, pero en vez de hacerlo, se retiró lentamente las Ray Band, retuvo el humo de su cigarrillo Kent por algunos segundos, me miró con desdén, y con tono de aburrimiento dijo:
-¡Que vaina con vos! ¡Seguís siendo el inmaduro de siempre! Quiero que sepás de una buena vez, que no me interesan tus historias ni tus canciones. “Tu amor es un periódico de ayer, que jamás procuro ya leer.” Te fuiste hace años, incumpliste la cita que teníamos y que hoy se me antoja obsoleta, luego a los pocos días de tu partida, me llega una carta en la que sin muchas explicaciones, comentabas que vivías en otra ciudad, y hoy, como si nada hubiera pasado, te aparecés diciéndome que sos escritor, y que “Como te extraño mi amor porque será…” Es bueno que sepás, que mi vida es otra desde entonces. Ahora todo cuesta y cada precio es diferente, me llamo Mariana de la noche, y me voy porque me esperan.



Parado bajo el vano de la puerta del bar en donde nos hemos encontrado, y sin saber que hacer con el ejemplar de mi único libro publicado que no pude entregarle, la vi alejarse, dejando tras de sí, el aroma volátil de su Channel Nº 5 mezclado con humo de cigarrillo. Un hombre gordo de ésos que no faltan en las historias de hoy, se la llevó en un auto lujoso.


Un nuevo capítulo de mi vida se cerraba, convirtiéndose sin querer, en el borrador de una de mis historias, en un amor desesperado que no tiene mañana, pero como no iba a continuar persiguiendo un recuerdo que ya no hacía parte de mi vida, me dije: “Luis Carlos, nada de nervios. Tenés que seguir escribiendo”. Así que sin pensarlo mucho, dejé de lado el corazón, me coloqué mi gorra bolchevique, salí del bar, extraje un aerosol de pintura roja que siempre cargo en mi mochila, y en una pared solitaria que encontré en mi barrio, escribí el nombre de ella y el mío junto a una leyenda que decía: “…escapemos de esta vida. Viva el Ché y los Rolling Stones…”

Luis Carlos Bonilla Sandoval

Fotos: Luis Carlos

Abril 04/2010

lunes, 29 de marzo de 2010

OLVIDARTE ES MEJOR QUE RECORDARTE









¿Eres mejor que las anteriores?
¿A cuál de todos mis amores idos te pareces?
No lo sé, y como no volveré a tener noches llenas de besos y amaneceres húmedos vividos durante mis marchas solitarias a través de las cordilleras y valles de tu cuerpo, tampoco quiero hacerme daño recordando tu voz, tu olor y el sonido de tu ropa deslizándose sin prisa por tu cuerpo.
¡Por favor, déjame que te olvide!

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Marzo 30/2010

Fotografía: Luis Carlos

viernes, 8 de enero de 2010

ALMA DE TU FLOR














Algún día verás que me voy a morir amándote.
Algún día sabrás lo que ha sido sufrir amándote...

(Rubén Blades)

Hoy mientras revisaba mi correo, no encontré ninguna notita tuya, ni siquiera un adjunto que me muestre que no me has olvidado. No lo sabes, pero me acobarda la soledad y el miedo enorme de morir lejos de ti.
A veces pienso que mi gusto desmedido por la música, en vez de alegrar mi vida, la entristece, pues cuando encuentro en la red nuevas voces que casi siempre comparto contigo para poder decir que te quiero y ponerme cursi mientras me animo a decir te amo, el encanto sólo dura el tiempo justo de un simple beso de saludo, y esto último es tan relativo, pues casi nunca nos vemos.

Alguna vez te escribí que en el negro hay un azul, y en el azul un opaco, y que detrás de mi silencio hay cien palabras que jamás vas a comprender porque no encuentro la manera de que salgan y te hablen de mi amor. Tampoco sabrás que más allá de mi silencio hay un cariño que nunca antes a nadie ofrecí, pero que ante ti responde como un niño que esconde su ilusión de ser feliz.

Ayer supe una vez más, que me gustaría ser tu esclavo, tu fiebre, tu estación y tu tren, tu pecado y mi silencio, la sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a contarte el cuento de Caperucita Roja. Los dos sabemos que no soy el mejor, que te mojas en las ganas como la María de Cruz de navajas, pero también sabemos que puedes colocarme cuando quieras el collar con el que Yoko Ono sometía a John Lennon.

Sin habérmelo propuesto en esta tarde tan llena de melancolías, coloqué un CD del bandoneonista argentino Rodolfo Mederos, y por toda mi habitación se esparcieron los colores tristes de una melodía que se llama "Antes de la eternidad". Escucharla me hizo vivir por segunda vez el momento en el que me dijiste mientras bailábamos "No woman no cry", que me estabas queriendo un poquito más.

Como te podrás dar cuenta, esta es la carta con más sentido de madurez que he escrito, pues estoy pensando seriamente que cambiar, hará de mí un mejor hombre para ti, aunque tengo mis dudas acerca de si seré un buen amante, o si seré tan sólo una mala historia para contar.

Acepto que me he equivocado muchas veces, que los significados de disculpa y perdón, están casi que a punto de desaparecer de tu diccionario, y que debo evitar a toda costa que esto suceda, pues el amor sin resolver que aparece cuando nos vemos, sólo ayudará a que me siga equivocando contigo, aunque si me dejas tomarte la mano siete días a la semana, seré feliz, o al menos generaré envidias cuando caminemos uno al lado del otro.

Lo de que aprendí a hacer café, fue pura invención para quedar bien contigo, pues como te pudiste dar cuenta la última vez que nos vimos, primero coloqué muy poco en el filtro, y después…se me fue la mano.
Amar bajo tus condiciones fue imposible. No pude atarte a mi cama, ni ser tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, y hoy que me encuentro convertido en tu resaca, tu lunes, tu hastío, te confieso que he querido olvidarte pero me ha sido imposible hacerlo. Debe ser porque siento que me harán falta los spaguetis a la boloñesa que preparas, ó porque todavía te amo.


Luis Carlos Bonilla Sandoval

Canción: "Hoy quisiera cantarte" - Alessandro Safina

Foto: Luis Carlos


miércoles, 18 de noviembre de 2009

SEE ME, FEEL ME, TOUCH ME











He vuelto al lugar en donde te vi por última vez. Nada ha cambiado, excepto que ya no están mis soldaditos de plomo, ni los discos de The Who en la repisa.
En el espacio que alguna vez ocuparon algunos de mis sueños, está la nota en la que escribiste que te los llevabas, porque haciéndolo cortabas el hilo que me ha mantenido atado con aquéllos años maravillosos en los que la vida me importó muy poco.
A partir de hoy creo que tendré que acostumbrarme a ver el vacío, y a escuchar el silencio en mis oídos. Espero que los soldaditos te cuiden, y que puedas digerir los discos. En sus surcos encontrarás letras y sonidos que difícilmente vas a comprender.

Postdata 1: Si quieres me llamas y te cuento porque Pete Townshend rompía guitarras, o si prefieres jugamos a los soldaditos.

Postdata 2: No vayas a vender los discos. Son ediciones inglesas originales.


Luis Carlos Bonilla Sandoval

The Who - Google

     DIATRIBA FRENTE AL ESPEJO®   Como sabía que en el Taller de Literatura de la universidad, el profesor me iba a preguntar el signi...