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martes, 10 de enero de 2017

SOLITARIA COMPAÑÍA







Vivo la distancia pero no tu ausencia,
Invento palabras absurdas, y también me subo al techo a buscar mi gato
Marchito el sol, desconecto la luna, guardo las estrellas
Y cuando en las noches recuerdo el hexagrama que la vida pinto sobre tu piel,
Mi corazón de cigarra canta, salta y quiere salirse de mi pecho,
Entonces le digo que la tome suave que me infarto

Mi amor no es promoción de supermercado, sólo se acomoda, es cotidiano,
Es amor de lluvia, de último café y mesa vacía
De lunes y recuerdos, de canciones desgastadas de The Beatles
Es amor de barrio antiguo
Amor que reinvento cuando te pienso y me miro en el espejo
Remembranzas tuyas que comienzan en un sueño y terminan en un insomnio
Vigilia que aprovecho para jugar al póker con mi gato, su gata, y el ratón de Cheo.

Ahora que no estas, tomo un mate solitario y me inspiro,
Luego pienso en tu cintura y expiro,
Pero a pesar de todo y lo restante, no quiero vestirme más de adioses,
Quiero bailar pronto contigo la canción que las caderas desafían
Porque me estoy dando cuenta de que el tiempo en mi vida está pasando,
Que está triunfando el otoño y sus nostalgias,
Y que puede ser posible que al final del invierno de mi vida
Tus manos y tu boca… ya no me reconozcan


Luis Carlos Bonilla Sandoval (Enero 10/2017)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

ELEGÍA







Con esos poderes magicos que tienes y que te ayudan a emerger de la nada, has llegado trayendo consigo el perfume dulce de la muerte y la inmortalidad sombreando tu mirada.
Desde la ventana que tantas veces compartí contigo, miro complacido que no has perdido el gusto de contemplar a las libélulas jugando a perderse en medio de los nenúfares, a las mariposas danzar sobre las ondas que la brisa dibuja en el lago de los cisnes, y que continúas buscando barquitos de papel cuadriculado.

Cómo no soñar otra vez con las mañanas en las que disfrutaba con placer el aroma cálido de tu cuerpo todo. Cómo no recrear mis ojos con tu figura etérea sí la recorrí mientras te amaba. Luces joven y el traje de seda con el que vestí tu desnudez cuando partiste, te hace más bella a los ojos de la vida. No imagino tu pecho otrora palpitante, oprimido por la losa fría del sepulcro y mucho menos la blancura de tu piel alguna vez mía, abandonada en los laberintos oscuros del tiempo que rige el devenir de los hombres en la tierra.

Tu mirada tiene los colores de los bosques encantados que sólo permiten el paso de la bruma con la que se visten las hadas y si te aproximas al lugar en donde fuiste reina, podrás ver la penumbra de mi otoño y escuchar el trepidar del fuego tratando de atrapar recuerdos lejanos

El cielo llora y hace frío. Tu cuerpo quizás se haya amalgamado a la lujuriosa seda de tu traje para impedir mientras levitas, el movimiento quimérico de tus senos.

Escuchando la voz triste de la lluvia y sintiendo que no me acompañarás en las horas que le quedan a la noche, he recordado sin profanar tu nombre la conversación triste que tuve con mi Musa.
Quiero que sepas que le pedí por mi alucinación, por tu recuerdo, pero se fue llevándose consigo tu nombre y diciendo que no era mi momento.
Fue tan sólo una locura perseguida, un dolor probado que trasegué para olvidar tu ausencia.
Después, sólo después, supe que todo había sido un sueño.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Diciembre 01 de 2010

Imágenes: Google

miércoles, 29 de abril de 2009

LAS CONFESIONES DE MINA





Quería aprender a caminar sin hacer ruido para poder llegar hasta tu lecho cuando el sol se ocultara, y cuando logré hacerlo, descubrí que levitaba, que no tenía imagen, y que mi cuerpo durante las noches de vigilia en las que te esperaba desnuda, era tan sólo un sueño que necesitaba vivir contigo en el mundo que hoy compartes con la vida.

Soy un reguero de tinta con la que podrás escribir nuestra historia.
Si ya no me amas, pero aún me recuerdas, quizás podrías empezar la primera página con esta frase: "Haber estado contigo mientras vivías, fue un privilegio que no supe valorar, porque sintiéndome seguro de tu amor, creí que no era necesario decirte que te amaba".

Hoy mis movimientos se aferran a cada uno de tus huesos para poder sentir sus crujidos cada vez que camino tu cuerpo antes de que llegue el alba. No lo sabes, pero en el lugar oscuro y vacío en el que me encuentro, y que algunos llaman eternidad, necesito que mis rodillas toquen mi cara y me consuelen.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Abril 29 de 2009

Fotos tomadas de internet

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