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domingo, 18 de febrero de 2024

PROPUESTA DE AMOR

 



PROPUESTA DE AMOR®

Te propongo un amor sin repasos,

Sin un antes y un después que nos fracture,

Que vivamos un domingo sin noticias,

Sin pensar que el tiempo pasa

Sin sentir que lo que ayer era amor

Hoy es otro sentimiento.

 

Sabes que te busco en mi Hotmail,

En mis lentes para ver de lejos

En las líneas difusas de mi libreta vieja

En las huellas que deja el mes de octubre

Y en la espuma escasa de mi crema de afeitar.

 

Y si mis huellas se te pierden algún día,

Quiero que sepas que no me he ido,

Que te sigo aguardando, que vives en cada uno de mis pasos,

En las canciones de Serrat, en mis poemas mal escritos,

En mi franela de Woodstock 69, en mi mochila

Y en la gorra verde oliva que creí perdida.

 

Luis Carlos Bonilla Sandoval – Bélgica marzo 20/2021

Fotografías: LCBS (Bélgica)

 

jueves, 20 de mayo de 2021

CARTA EN SEPIA

 

Esta mañana, después de mucho tiempo, decidí abrir la cajita de madera en la que guardé hace más de setenta y nueve años tus cartas, así como las fotografías que me entregaste para que siempre recordara los lugares que frecuentamos siendo jóvenes.

Al observar la imagen del camino que recorríamos para llegar hasta el viejo cedro en donde dijimos, que ni el tiempo ni la guerra terminarían con nuestro amor, he llorado al recordar una vez más el día de tu partida hacia el frente de Les Ardens, pues lejos estaba de imaginarme que nunca regresarías.

 

Mientras evoco el pasado, siento que me desvanezco en medio de la luz cobriza que entra por la ventana de la que fue nuestra alcoba, y es por esto que hoy he decidido ir en tu búsqueda para cumplir la promesa que hicimos de estar siempre juntos.

El tiempo pasa y deja su huella en esta soledad que todo lo cubre, y mientras camina con su prisa hacia el sol de un horizonte que no volveré a ver, siento que mi corazón se apaga…

 

Luis Carlos Bonilla Sandoval (Nivelles – abril 10/2018)

 


Fotografías: LCBS - Bélgica -




 

viernes, 9 de mayo de 2014

LAS COSAS QUE NO TE HABÍA DICHO




















Hoy quiero decirte que los domingos me deprimen, que tengo mil defectos y coartadas, y que por tu culpa mis noches tienen un insomnio agradable que sólo termina cuando mi gato   maúlla en la cornisa, confesarte que no soy lo que digo ser, ni tampoco soy lo que piensas que soy, que sólo he  querido dibujar un presente para engañar al espejo y a mis años, que he estado espantando a la muerte porque la he visto rondando la casa, abriendo mis cajones para leer tus cartas, tomando mi mate y utilizando mi ropa.

Es bueno que sepas que eres mi sábado con olor a dulce de guayaba, mi horizonte vertical, que me gusta levantar tu blusa para tocar tus senos y tu ombligo, que a veces me siento como el invierno que busca el aroma y el calor que da la madera cuando arde, que quisiera reinventarme para no soñar solamente que estamos juntos, que no quiero imaginar que dejarás de imaginarme, ni soñar que no te soñaré, decirte que quiero cantar una canción que te enamore, admitir que cuando me rasuro, pinto corazones solitarios sobre el vapor de agua que rueda en el espejo, y que cuando veo pasar la vida con un reloj de arena en una de sus manos, pienso que en cualquier momento me alejaré para siempre de las imágenes queridas.

Nunca te lo había dicho, pero el amor que hoy te ofrezco todavía conserva el aroma de las canciones que disfrutamos antes de tomar distintos caminos, que todavía sabe al beso que se quedó colgado una noche en la puerta de tu casa, amor de colegio, de pizarrón, tiza y manga biche, de sábados llenos de mis ganas de verte, y de la fotografía en la que estamos sonrientes sin que nada nos importe.
Creo que fue mejor encontrarnos después de muchos años, pues no sé qué hubiera ocurrido entre nosotros si detienes mi partida.

Quiero que sepas que he comenzado a recoger imágenes dispersas, a escribir una historia del siglo veinte en el veintiuno, que todavía escucho a Serrat, Bécaud, Aznavour, The Beatles y la canción “Our house” de Crosby, Stills, Nash and Young, y que a veces pienso como hubiera sido mi vida contigo en la 35, Rue de la Chiennerie

Fotografías: Luis Carlos Bonilla Sandoval



sábado, 12 de mayo de 2012

SEULEMENT AVEC TOI JE VOUDRAIS






Quiero mirarte a los ojos, llamar tu piel, darte la mía
buscar en tus labios los besos que escondiste
levantar tu camisa de dormir, vivir tu vientre
besar tus hombros, tu espalda, tus lunares
amarrarme a tu talle y cruzar el arco iris.

Quiero ser caricia en el invierno que tú vivas
pintar tus noches de azul, hacerlas mías
ser la taza de té que besa tu boca en las mañanas
la vitamina D que dices te hace falta
el dueño de los bordes de tu ombligo
y llevar por siempre las letras de tu nombre cuando partas.


Luis Carlos Bonilla Sandoval - Mayo 12 de 2012

Fotografías: Google

sábado, 14 de abril de 2012

QUAND ON A QUE L' AMOUR






Ahora que tengo tu amor te hablaré con canciones
te cantaré que estoy solo, que dibujo silencios
que he callado cañones para escribirte poemas 
y convencido a un tambor para que cese la marcha.

Te cantaré la canción de un corazón que no conoce promesas
que sueña tu cuerpo, tus palabras, un beso
pronunciar tu nombre, cantar que te ama
y vivir más de mil noches para hacerte  feliz.



Luis Carlos Bonilla Sandoval – Abril 14/2012

Fotografía: Piedras - Luis Carlos Bonilla Sandoval
                  

sábado, 21 de enero de 2012

PROPUESTA DE AMOR EN SOL MAYOR




Te propongo que hagás tuya mi cama para vivirla sin fronteras,
que nos amemos sin repasos ni reparos para que no exista un después que nos fracture,
que dibujemos tu cuerpo sobre el mío,
que mis labios marchen sobre el valle imaginado de tu vientre,
que vivamos el amor en las mañanas de un domingo sin gaceta
y en el amargo de un primer mate, en la bombilla.

Vos sabés que sos mi insomnio
que te busco en el click de mi computador,
en los bordes y en el fondo de mi almohada,
en el Meridiano 180º
en mis lentes para ver de lejos
y en mi espuma de afeitar.

Y si la huella de mi cuerpo se te pierde cualquier día,
quiero que sepás que no me he ido,
que te sigo aguardando, que vivís en cada uno de mis pasos,
en las canciones de Spinetta, en mis poemas,
en mi franela de Woodstock y en mi gorra verde oliva.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Enero 21 -2012

Foto:  Luis Carlos Bonilla Sandoval
       



domingo, 8 de enero de 2012

LOLALINDA




Lolalinda fuiste en mi barrio la mujer soñada, el placer para ver desde la esquina, la espera de cualquier día, al mismo tiempo podías ser Morella, Ligeia, Berenice, Eleonora, Annabel Lee, Maía, Maité, Juana Mayo, María Canela, cascada de suspiros, pechos duros, labios de miel, la tarde de un sábado, la brisa que no vuelve, mi amor mudo. 

Mi barrio proletario te vio nacer un día de agosto y supo que los grillos te arrullarían en las noches, luego sus habitantes te vieron correr detrás de mariposas amarillas y  crecer en medio de la ropa que bailaba con el viento en los tendederos los días de sol, entonces dijeron que comenzarías a soñar con el amor oculto en el aroma nocturno de los jazmines sembrados en las latas que colgaban de los balcones.

Los años llegaban desbocados y te hacías mujer, la más bella de todas, pero nadie supo quien te besó por primera vez, aunque llegó a decirse que había sido un trompetista de jazz que te llevó para el sur de la ciudad un fin de semana prometiéndote un caracol dentro del cual vivía el viento, si le dejabas escribir una canción sobre tu piel, y en tus labios las notas musicales de una melodía que fuera al mismo tiempo un gemido de doncella y el sudor que no se olvida.

Comencé a buscarte en los bares insomnes, en el fondo de botellas de cerveza, en el paño verde de la mesa de billar y en los boleros de Ledesma. Te convertiste en mi grito de gol anulado, en mi cinefilia solitaria y en mis versos sin rima, soñaba besarte en los radios de mi bicicleta, en las manzanas de la frutería, confesar que te imaginaba con una flor para mascar enredada en tu cabello mientras caminabas por el barrio dejando un reguero de suspiros y el aroma que se desprendería de tu cuerpo cuando el viento de las cuatro de la tarde levantara tu vestido, también imaginé que podía pintar un amanecer diferente para regalártelo, esconderme entre tus pechos, caminar tus muslos, llenar los muros solitarios del barrio con tus iniciales y ser la estrella de una telenovela para poder decirte que el mañana puede ser mejor que el presente. 

Pero el tiempo y sus prisas llegaron para llevarse mis años y los tapiales de mi barrio, para decirme que éste ya no era un continente por descubrir, y que sus esquinas habían dejado de ser una puerta hacia la aventura.

¡Ay Lolalinda! espejo de un amor hecho distancia! desierto en el que mi fe se perdió casi hasta olvidar tu nombre, sé que te voy a encontrar y mientras esto sucede, voy a vivir de tus recuerdos para que el día que estemos juntos, limes con tus besos guardados durante años, los afilados bordes de mi angustia de vidrio, y ocupes con abrazos los espacios en donde mi pena exista. Te demostraré entonces, que seguimos siendo iguales aunque los años entre nosotros hayan pasado, y descubrirás conmigo que el tiempo es sólo una invención del hombre, y que no seremos condenados por haber inventado el cómo condenar.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Enero 08/2012

Fotografías: Luis Carlos Bonilla Sandoval
                   

sábado, 17 de diciembre de 2011

DEMASIADAS MANERAS PARA DECIR MUY POCO



Tarde de gotas de lluvia fabricadas en serie
de sillas vacías colocadas frente a frente
libros releídos y revistas con letras desgastadas
noticias del lunes envueltas en periódicos del jueves
canciones de Litto Nebbia y recuerdos de La Perla del Once.

Vos sabés que sos mi alegría reinventada
que sueño tu desnudez porque  sos mi insomnio,
que vivís en el recuerdo distante de mi barrio, blues lastimero
entonces es aquí cuando más te pienso y me pregunto:
¿A que sabrán tus besos y el sudor de tu piel cuando te encuentre?

Luis Carlos Bonilla Sandoval  - Diciembre 17/2011

Fotografía:  Rosa Luis Carlos
                 Labios - Google

sábado, 12 de noviembre de 2011

HORIZONTE VERTICAL







Antes de dibujar tu cuerpo con mis manos
quiero hablarte de un lugar donde el sol nunca se oculta
y en donde el  ombligo no es la mitad  sino el principio.
un mundo donde podés cambiar dudas por besos,
y temores por un te quiero sin preguntas.


En esta tarde de otoño y de silencios,
la espera de hace años es encuentro,
el tiempo para razonar no existe,
el amor no se acaba sino que se acomoda,
y tu pasión y la mía están sin dueño.


Y si llega un nuevo otoño y seguimos juntos,
si conservamos lo que nunca hemos atado,
si seguís siendo el humo de la tarde, mi tristeza,
te invitaré a escribir el susurro de un te amo
en las hojas coloreadas de algún roble.




Luis Carlos Bonilla Sandoval – Noviembre 15 de 2011


Fotografías:      Tere Calero - Braine-l'Alleud (Bélgica 2011)

viernes, 19 de febrero de 2010

A MI GUITARRA









“Que agradecido estoy guitarra mía, tanto que voy a hacerte y regalarte mi mejor canción. El hombre que te hizo no sabía, que al ponerte en mis manos me iba a hacer tanto favor…”
(Polo Montañez)

Más de treinta años esperé para decirte que te amo, cuando pude haberlo dicho el día que te tuve por primera vez entre mis brazos.
Recuerdo que quise entrar hasta lo más recóndito de tu vientre para saber qué era aquello que hacía feliz a los hombres que deslizaban sus manos sobre tu cuerpo, pero me contuve.

Hoy con otros años que le han restado agilidad a mi cuerpo y brillo a mis ojos, evoco ese día, y siento que ya no tengo pasión para ofrecerte.

Desde la oscuridad fría que encierra el estuche en el que has estado prisionera por años en el rincón más solitario del ropero, escuchaste mi llanto y mis penas muchas veces, pero yo, con la insensatez de siempre, no hice caso cuando dijiste que el consuelo pintaría mi alma si tan sólo te acercaba hasta mi pecho.

Hoy pienso en las cosas buenas que me hubieras enseñado, pero tú más que nadie sabe que tarde empecé a buscar tu compañía, y el alivio para aquello que quizás no tiene remedio.

Guitarra:
Regalé mis sueños a una mujer que creí me amaba, pero tarde descubrí que mi luna nunca fue la suya, así como tampoco sus poemas fueron míos.

Guitarra:
Si algún día vuelvo a su lado, y resulta que no resulta mi sistema de quererla, por favor dile muy quedo antes de que me convierta en su hastío, que yo me acomodaré en un rincón sin molestarla, en un rincón de su alma en donde pueda recordarle, que cuando el tiempo haya pasado, y tenga ganas, en esas ganas podrá encontrarme.

Guitarra:
Perdona mi infidelidad y mi ayer lleno de historias, por favor quédate en mí, te ofrezco un alma en decepciones concebida, y un amor que bien lo sabes, no cabe en los pupitres de una escuela.

Luis Carlos Bonilla Sandoval – Febrero 13/2010

jueves, 10 de diciembre de 2009

TIEMPO, DEVUÉLVEME MI TIEMPO
























Tiempo:
Quisiera saber en dónde te encuentras, aunque siempre me han dicho que estás en todo lo que nos rodea, y que tu paso es inexorable.
Llévame de vuelta a los días cuando salía en mi patineta roja a comprar las dos botellas de leche y el pan tajado a la tienda del judío que me enseñó a comer pan francés de cincuenta con Coca Cola.
Devuélveme las tardes de los sábados cuando salía al balcón a ver a la vecinita que tanto me gustaba.
Retrocédeme a las noches en casa de mi abuela para que pueda buscar el olor perdido del pan recién horneado que se regaba por todas las habitaciones.

Dibuja mi cuarto y mis soldaditos de plomo, ayúdame a recordar mis juegos a los vaqueros en sus rincones, cuéntame si ellos también fueron continentes desconocidos a los que llegaba dentro de una caja de cartón que se convertía en barco mientras recorría toda la casa en compañía de mi hermana.

Ayúdame a recordar que en mi barrio cada calle y lote baldío, eran una aventura, y que cada esquina era una memoria inolvidable, y que en esta vida lo importante es el tratar y que lo que cuesta, es lo que no voy a olvidar.

En la curva de los años me he encontrado de nuevo con los muchachos con los que solía jugar después de salir de cine de domingo, con aquéllos amigos con los que caminé senderos de estrellas cuando el horizonte era tan sólo un atajo sobre el río al que íbamos a capturar pececitos de colores. Enséñame como hacíamos para tratarnos de vos y no de usted.

Hoy recobrando la memoria con café, y viendo el cambio en nuestros rostros, reafirmo la lección que me diste alguna vez:
Aunque pases y, pase lo que pase…se puede seguir siendo el de siempre.


Luis Carlos Bonilla Sandoval
Fotos: Luis Carlos Bonilla Sandoval




sábado, 9 de mayo de 2009

CARTA PARA JULIA





En esta mañana mientras miraba tus cartas y la fotografía que me entregaste cuando partí, he entendido el significado de amor, tiempo y distancia.
Tu recuerdo estuvo perdido con las esquelas durante muchos años, y hoy mientras camino hacia el ocaso de mi vida, afortunado soy al haberlas encontrado en el fondo de la cajita de madera que me regalaste la noche en la que atrapábamos luciérnagas para hacer una lámpara.

En este entreluces de colores sepias y de nostalgias que comienzan a perderse en las calles y en los techos de mi barrio, también he recordado la tarde en la que siendo muy chicos, intentábamos contar las mariposas que trazaban círculos sobre la superficie del estanque al que íbamos a ver zarpar barquitos de papel.

Mientras te escribo, siento que he comenzado a desvanecerme en medio de los colores cobrizos que ingresan por mi ventana, pero antes de que llegue el final, quiero confesarte que tengo la hoja de cuaderno que nunca te di. Todavía se puede ver el corazón que dibujé, y en su interior, tu nombre y el mío escritos con un lápiz de color rojo.

Todo tiene su final, nada dura para siempre. El señor tiempo ha pasado sin darme cuenta, y mientras caminaba con su prisa hacia el sol que se dibuja sobre un horizonte que no volveré a ver, he podido terminar la que quizás sea mi primera y última carta para ti.

Es lindo y es triste, pero las luciérnagas que aún guardo en la cajita de madera, han comenzado a pintar de luz el pedacito de noche que aún me queda. Mañana no estaré al atardecer.

Pablo


Posdata 1: Aunque el amor entre los dos se llenó de besos ausentes, adjunto a ésta, encontraras dos fotografías, y la hoja del cuaderno que nunca te entregué.

Posdata 2: Si todavía me amas, te estaré esperando al final del arco iris.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Mayo 9/2009

Fotografia: Luis Carlos Bonilla Sandoval

miércoles, 29 de abril de 2009

LAS CONFESIONES DE MINA





Quería aprender a caminar sin hacer ruido para poder llegar hasta tu lecho cuando el sol se ocultara, y cuando logré hacerlo, descubrí que levitaba, que no tenía imagen, y que mi cuerpo durante las noches de vigilia en las que te esperaba desnuda, era tan sólo un sueño que necesitaba vivir contigo en el mundo que hoy compartes con la vida.

Soy un reguero de tinta con la que podrás escribir nuestra historia.
Si ya no me amas, pero aún me recuerdas, quizás podrías empezar la primera página con esta frase: "Haber estado contigo mientras vivías, fue un privilegio que no supe valorar, porque sintiéndome seguro de tu amor, creí que no era necesario decirte que te amaba".

Hoy mis movimientos se aferran a cada uno de tus huesos para poder sentir sus crujidos cada vez que camino tu cuerpo antes de que llegue el alba. No lo sabes, pero en el lugar oscuro y vacío en el que me encuentro, y que algunos llaman eternidad, necesito que mis rodillas toquen mi cara y me consuelen.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Abril 29 de 2009

Fotos tomadas de internet

sábado, 25 de abril de 2009

CONVERSACIONES CON EL VIENTO









Hoy el viento me habló desde el fondo del bosque, y dijo muy convencido, que no volverás, que debo eliminar de mi diccionario el verbo volver, y aprender a conjugar uno que se llama olvidar.

Quiero que sepas que tu recuerdo es más grande que todo aquello que no tiene explicación lógica, y que no he querido escuchar lo que se dice en la floresta, aunque el viento ha estado insistiendo en dejar una estela de letras y de frases cada vez que camina en medio de las hojas de los árboles, y sobre las aguas del estanque en donde se bañan las libélulas y las mariposas que nunca pudimos contar.

Parece cosa de locos, y es posible que no me creas, pero mientras negaba la posibilidad de escucharlo, aprendí a hablar en el idioma de los fenómenos naturales que llegan y se van de casa, y en el lenguaje abstracto de las hojas que cubren el camino que tantas veces recorrimos.

-Brisa. ¿Volverá?
-No lo creo. Pregúntale a las hojas-
-Hojas…
-No sigas. Bien sabes que no puede retornar quién nunca estuvo.
-Dime atardecer. ¿Volverá?
-Es imposible que lo haga. Su recuerdo se fue más allá del sol de los venados.
-Arreboles. Son ustedes mi última esperanza ¿Volverá?
-No. Ya pintamos el atardecer, y sólo vimos la silueta de tu ciudad, más no la de ella.
-¿Entonces qué debo hacer?
-No hagas nada. Vuelve a la brisa. Pregúntale de nuevo, mira las hojas, tócalas, busca en ellas los pasos perdidos, escucha al atardecer, y sí nada comprendes todavía, entonces el viento habrá de repetirte lo que no has querido aceptar.


El tiempo ha pasado entre nosotros, y la vida con algunos de sus colores, sigue en el mismo lugar en donde la dejaste. Continuo escribiendo, no se sí mejor o peor, y la puerta cómo te lo dije alguna vez, permanece abierta por si quieres volver.
Quiero que sepas que aprendí a apagar la estufa, y que cuando lo hago me acuerdo de tí. También aprendí a preparar café.

Luis Carlos Bonilla Sandoval – (Santa Elena, Abril 19/2009)

miércoles, 22 de abril de 2009

QUISIERA SABER
































Quisiera saber si mirarte en silencio es distancia ó es preludio,
saber si sabes que en mi amor mudo hay otras cosas.
Quisiera saber si duermes, o voy en contravía,
saber mis sueños tuyos y tu boca mía.
Quisiera saber si eres hoy y serás mañana,
saber si puedo soñar que existes, o te olvido.
Quisiera saber si sabes que amar es sinónimo de dos,
saber si eres en mi vida la respuesta que esperaba.
Pero si no lo sabes o lo callas, saber no es sólo un verbo,
saber también es sentir, que al fin nos entendemos.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Abril 11/2009

Fotografia: Luis Carlos Bonilla - Parque de Botero (Medellin)
Ojo: Google

martes, 7 de abril de 2009

DILEMA

























Caminé tus fronteras pronunciando tu nombre,
indocumentado como siempre quise,
atrapando alegrías entre montes y valles,
soñando tus ojos, pensando en tu boca, jugando en tu pelo,
a tu lado mi amor, sentía la vida.

Velando tu sueño sentí que te amaba,
y fue sólo hasta entonces que busqué refugio en tu pecho.
-¿Escuchas mi corazón bajo el Vesubio amigo mío?
-Escucho tu corazón, siento que explotas-
-Entonces camina mi piel, hazla muy tuya, viaja sin prisa,
deja tus huellas, bebe mi sangre,
y no preguntes si habrá sol en mi lecho…cuando suba la tarde, los dos moriremos.

Bebí de tu vida, me quedé en tus besos,
cerré mis ojos en la otoñal penumbra,
busqué el aroma que imaginé en tus senos, luego tu puerto… mi melancolía.
No eras mi amiga, no era tu amigo,
éramos uno... y uno de los dos hoy moriría.

Tuve que morir por haberte amado,
pero quiero que sepas antes del olvido,
que no fui irresponsable, respeté la vida,
que fue primero mi amor, luego el deseo,
que no es egoísta quien muere en el placer sin freno,
egoísta es quien calla en vida... lo que el corazón le dice.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Abril 7/2009

Fotografia: Luis Carlos Bonilla Sandoval

     DIATRIBA FRENTE AL ESPEJO®   Como sabía que en el Taller de Literatura de la universidad, el profesor me iba a preguntar el signi...