Antes de dibujar tu cuerpo con mis manos
quiero hablarte de un lugar donde el sol nunca se oculta
y en donde el ombligo no es la mitad sino el principio.
un mundo donde podés cambiar dudas por besos,
y temores por un te quiero sin preguntas.
En esta tarde de otoño y de silencios,
la espera de hace años es encuentro,
el tiempo para razonar no existe,
el amor no se acaba sino que se acomoda,
y tu pasión y la mía están sin dueño.
Y si llega un nuevo otoño y seguimos juntos,
si conservamos lo que nunca hemos atado,
si seguís siendo el humo de la tarde, mi tristeza,
te invitaré a escribir el susurro de un te amo
en las hojas coloreadas de algún roble.
Luis Carlos Bonilla Sandoval – Noviembre 15 de 2011
Fotografías: Tere Calero - Braine-l'Alleud (Bélgica 2011)