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domingo, 1 de abril de 2012

COMME DEUX INCONNUS





Volveré a verte después de algunos años,
llegarás madura, más linda, como antes
me verás silencioso, pintado de jornadas
con un guión que preparé para el encuentro
y que tú sentirás vacío de noches y deseos.

Los minutos pasarán y no habré bebido de tus labios
dirás que soy muy simple,
que el vestido que llevo no es el mejor y que la gorra no me luce
te diré entonces que esto soy, que no tengo un ayer sino un presente
que el tiempo pasó mientras alimentábamos el amor con letras y palabras
y que si voy a decirte que te amo, es porque te amo
 y porque mientras te esperaba, escuché Carole King cantando Only love is real.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Marzo 31/2012

Fotografías: Luis Carlos Bonilla Sandoval

domingo, 2 de octubre de 2011

MELANCOLEMIA




A la ausencia que nos une,
a esa que llega cuando el sol se oculta
y hace que el jardín se vuelve luna,
no la quiero vestir de adioses todavía.
Mis noches tienen por su culpa,
un insomnio agradable lleno de vos y de tu nombre,
de mates cebados, llanto de guitarra,
de besos dibujados en servilletas, la distancia
de cartas amarillas, tu recuerdo,
de bandoneón de Mederos, mi nostalgia
y del saxofón tenor de Stan Getz, mi melancolemia.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Septiembre 30/2311

Foto: Luis Carlos Bonilla Sandoval

domingo, 29 de marzo de 2009

NOCHE NO TE VAYAS











He sentido la necesidad de pintar las líneas de tu cuerpo, y de pedirle a mi tristeza que te diga muy despacio, y al oído, que quiero llorar porque sin quererlo me estás dando la vida.

Imaginándote en las sombras te he dicho “te quiero” sabiéndote mi amiga.
He robado la penumbra que encierran tus ojos, he sembrado anclas en tu talle hasta sentir tus huesos, he guardado tu recuerdo para que trascienda mi alma torturada.

Durante mi marcha por tu piel al compás del tictac profundo y sin color de un reloj distante, tus besos me llevaron hasta los humedales que nacen donde termina tu vientre. Has gemido sin pronunciar mi nombre, y embriagado de ti, ya imagino mis noches solitarias con tu nombre apretado entre mis puños.

¿Podré volver a caminar entre tus pasos?
¿Podré volver a vestirme con tus huellas?

Caminé tus hombros después de besar tus cejas, no sin antes hacer mía la punta de tu nariz casi perfecta.

¿Puedo darte un beso?
Me dijiste que sí, y yo como si presintiera que puedo hacerme daño en el destino incierto del abismo de tus labios, lo hice con lentitud tratando de grabar para siempre en mi alma tu sabor soñado.

¿Me regalas un beso que jamás pueda olvidar?
Lo hiciste como se despide a un marinero que ha bebido sus nostalgias en un sordo cafetín.

El viento está lejos. Escucho su llamado. Me espera más allá de las fronteras de tu reino.
Ya la noche se ha pintado de amanecer, y luce su vestido salpicado con los grises de la bruma. Debo partir para evitar las aguas negras de Estigia, y las intenciones repetidas del barquero, pero no he podido hacerlo. Has entrelazado tu cuerpo con el mío desnudo.

Noche no te vayas.
Su perfume ausente y los besos que para ella inventé,bien lo sabes, son parte de un instante que construi con letras de canciones, y si acaso no la vuelvo a ver, por favor dile que fue mi muchacha, mi tristeza, mi fruta jugosa, la miel en mis ojos, el dulce en mi boca, mí tarde serena.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Marzo 27/2009

Foto: Google

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