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sábado, 12 de noviembre de 2011

HORIZONTE VERTICAL







Antes de dibujar tu cuerpo con mis manos
quiero hablarte de un lugar donde el sol nunca se oculta
y en donde el  ombligo no es la mitad  sino el principio.
un mundo donde podés cambiar dudas por besos,
y temores por un te quiero sin preguntas.


En esta tarde de otoño y de silencios,
la espera de hace años es encuentro,
el tiempo para razonar no existe,
el amor no se acaba sino que se acomoda,
y tu pasión y la mía están sin dueño.


Y si llega un nuevo otoño y seguimos juntos,
si conservamos lo que nunca hemos atado,
si seguís siendo el humo de la tarde, mi tristeza,
te invitaré a escribir el susurro de un te amo
en las hojas coloreadas de algún roble.




Luis Carlos Bonilla Sandoval – Noviembre 15 de 2011


Fotografías:      Tere Calero - Braine-l'Alleud (Bélgica 2011)

sábado, 25 de abril de 2009

CONVERSACIONES CON EL VIENTO









Hoy el viento me habló desde el fondo del bosque, y dijo muy convencido, que no volverás, que debo eliminar de mi diccionario el verbo volver, y aprender a conjugar uno que se llama olvidar.

Quiero que sepas que tu recuerdo es más grande que todo aquello que no tiene explicación lógica, y que no he querido escuchar lo que se dice en la floresta, aunque el viento ha estado insistiendo en dejar una estela de letras y de frases cada vez que camina en medio de las hojas de los árboles, y sobre las aguas del estanque en donde se bañan las libélulas y las mariposas que nunca pudimos contar.

Parece cosa de locos, y es posible que no me creas, pero mientras negaba la posibilidad de escucharlo, aprendí a hablar en el idioma de los fenómenos naturales que llegan y se van de casa, y en el lenguaje abstracto de las hojas que cubren el camino que tantas veces recorrimos.

-Brisa. ¿Volverá?
-No lo creo. Pregúntale a las hojas-
-Hojas…
-No sigas. Bien sabes que no puede retornar quién nunca estuvo.
-Dime atardecer. ¿Volverá?
-Es imposible que lo haga. Su recuerdo se fue más allá del sol de los venados.
-Arreboles. Son ustedes mi última esperanza ¿Volverá?
-No. Ya pintamos el atardecer, y sólo vimos la silueta de tu ciudad, más no la de ella.
-¿Entonces qué debo hacer?
-No hagas nada. Vuelve a la brisa. Pregúntale de nuevo, mira las hojas, tócalas, busca en ellas los pasos perdidos, escucha al atardecer, y sí nada comprendes todavía, entonces el viento habrá de repetirte lo que no has querido aceptar.


El tiempo ha pasado entre nosotros, y la vida con algunos de sus colores, sigue en el mismo lugar en donde la dejaste. Continuo escribiendo, no se sí mejor o peor, y la puerta cómo te lo dije alguna vez, permanece abierta por si quieres volver.
Quiero que sepas que aprendí a apagar la estufa, y que cuando lo hago me acuerdo de tí. También aprendí a preparar café.

Luis Carlos Bonilla Sandoval – (Santa Elena, Abril 19/2009)

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