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jueves, 20 de mayo de 2021

CARTA EN SEPIA

 

Esta mañana, después de mucho tiempo, decidí abrir la cajita de madera en la que guardé hace más de setenta y nueve años tus cartas, así como las fotografías que me entregaste para que siempre recordara los lugares que frecuentamos siendo jóvenes.

Al observar la imagen del camino que recorríamos para llegar hasta el viejo cedro en donde dijimos, que ni el tiempo ni la guerra terminarían con nuestro amor, he llorado al recordar una vez más el día de tu partida hacia el frente de Les Ardens, pues lejos estaba de imaginarme que nunca regresarías.

 

Mientras evoco el pasado, siento que me desvanezco en medio de la luz cobriza que entra por la ventana de la que fue nuestra alcoba, y es por esto que hoy he decidido ir en tu búsqueda para cumplir la promesa que hicimos de estar siempre juntos.

El tiempo pasa y deja su huella en esta soledad que todo lo cubre, y mientras camina con su prisa hacia el sol de un horizonte que no volveré a ver, siento que mi corazón se apaga…

 

Luis Carlos Bonilla Sandoval (Nivelles – abril 10/2018)

 


Fotografías: LCBS - Bélgica -




 

miércoles, 11 de abril de 2018

CARTA EN SEPIA







Esta mañana, después de mucho tiempo, decidí abrir la cajita de madera en la que guardé hace más de setenta y nueve años años tus cartas, así como las fotografías que me entregaste para que siempre recordara los lugares que frecuentamos siendo jóvenes. Al observar la imágen del camino que recorríamos para llegar hasta el viejo cedro en donde dijimos que ni el tiempo ni la guerra terminarían con nuestro amor, he llorado al recordar una vez más el día de tu partida hacia el frente de Les Ardens, pues lejos estaba de imaginarme que nunca regresarías.
Mientras evoco el pasado, siento que me desvanezco en medio de la luz cobriza que entra por la ventana de la que fue nuestra alcoba, y es por esto que hoy he decidido ir en tu búsqueda para cumplir la promesa que hicimos de estar siempre juntos.
El tiempo pasa y deja su huella en esta soledad que todo lo cubre, y mientras camina con su prisa hacia el sol de un horizonte  que no volveré a ver, siento que mi corazón se apaga…

Luis Carlos Bonilla Sandoval (Nivelles – abril 10/2018)

Fotografías: LCBS Nivelles, Namur






sábado, 9 de julio de 2011

CHAU FACUNDO







LA VIDA ES BELLO PELIGRO

Entre pobres yo nací,
entre pobres me crié,
entre pobres voy viviendo,
y entre pobres moriré.

Yo siempre quise vivir
y porque quise yo vivo,
solo diciendo que si,
se cumple nuestro destino.

Yo vengo de donde el Diablo
perdió la categoría,
el conquistador la fuerza,
y la inocencia María.

Vengo de donde Francisco,
se casa con la Teresa,
todas las noches de año
y casi todas las siestas.

Suelo pasar el invierno
con la leña que recojo,
no soy esclavo ni amo
para vivir de los otros.

El Hornero hace su nido
como yo hago mi canción,
cada cual con cada uno,
es ley de la creación.

Tal vez mañana me vaya
si se me ocurre partir,
y si no me da la gana,
me quedaré por aquí.
no será más pobre el mundo.

El día que yo me muera,
otro canalla andará
agitando por la tierra,
no pierdo tiempo en cuidarme,
la vida es bello peligro.

Del peligro del amor
mi madre tuvo siete hijos,
si ella se hubiese cuidado
de mi padre y su fervor,
a la reunión de esta noche,
le faltaría un cantor.

Facundo Cabral

Rodolfo Enrique Facundo Cabral, nació en La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina el 22 de Mayo de 1937 y murió asesinado en la Ciudad de Guatemala el 9 de Julio del 2011

Fotos: Google

martes, 7 de abril de 2009

DILEMA

























Caminé tus fronteras pronunciando tu nombre,
indocumentado como siempre quise,
atrapando alegrías entre montes y valles,
soñando tus ojos, pensando en tu boca, jugando en tu pelo,
a tu lado mi amor, sentía la vida.

Velando tu sueño sentí que te amaba,
y fue sólo hasta entonces que busqué refugio en tu pecho.
-¿Escuchas mi corazón bajo el Vesubio amigo mío?
-Escucho tu corazón, siento que explotas-
-Entonces camina mi piel, hazla muy tuya, viaja sin prisa,
deja tus huellas, bebe mi sangre,
y no preguntes si habrá sol en mi lecho…cuando suba la tarde, los dos moriremos.

Bebí de tu vida, me quedé en tus besos,
cerré mis ojos en la otoñal penumbra,
busqué el aroma que imaginé en tus senos, luego tu puerto… mi melancolía.
No eras mi amiga, no era tu amigo,
éramos uno... y uno de los dos hoy moriría.

Tuve que morir por haberte amado,
pero quiero que sepas antes del olvido,
que no fui irresponsable, respeté la vida,
que fue primero mi amor, luego el deseo,
que no es egoísta quien muere en el placer sin freno,
egoísta es quien calla en vida... lo que el corazón le dice.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Abril 7/2009

Fotografia: Luis Carlos Bonilla Sandoval

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