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lunes, 23 de marzo de 2020

Continent Silence





Continent silence


Desde la esquina, y sin pisar las líneas de la cebra 
Sólo extrañaré lo irracional que de mí se escape
Dejaré que el olvido y el tiempo te pasen la factura
Abandonaré tu sombra en mis bolsillos rotos
Tu voz olvidaré en los vericuetos de un lunes desteñido
Y seré otra vez feliz en mi sordina.

No me mires así, ni me quieras en plural
Soy un pasajero sin destino y sin pasaje
Catador de desgracias ajenas, un guardián tras la cortina 
Poseo un amor remendado que se moja con la lluvia,
Una plegaria personal de voces suspendidas
Y no un tengo patrimonio, sólo una bolsa de equipaje.

Dejaré mi vida quieta bajo la sombre del encino 
Mi reloj fallará mientras se destejen los días
Caminaré en silencio sobre las huellas de mi historia 
Y al final sólo un beso sin testigo, marcará en mi ruta 
Tú quizás encuentres un hogar sin leña, una canción extraviada
Porque mi viejo cuervo y el que escribe, 
Decidimos dejar atrás la estela gris de tu mutismo.

Luis Carlos Bonilla Sandoval (Nivelles 03/2018)

Fotos: LCBS Italia, Francia 2018

martes, 22 de octubre de 2013

CANCIÓN DEL OLVIDADO





Vengo de un lugar donde las ventanas no tienen casas,
un lugar de puertas que permiten el paso de la tristeza insomne,
donde brillan los fusiles bajo los rayos del sol de cualquier día,
lugar de súplicas que nacen en gargantas heridas que enmudecen,
machetes que silban mientras cortan los días y los cuerpos
desalojo de la tierra, esperanza perdida e injusticias.

Vengo de un paraíso perdido donde el jaguar ya no rasga el espejo del rio
allí las balas son las únicas que hablan con los vivos que lloran a sus muertos,
un lugar de córneas que se perdieron en medio del aleteo negro de los buitres,
de cauces secos y caminos sin huellas
llanto de mujeres, sollozo de niños,
horizonte que trepida, viento seco, cristales rotos.


Ya no descanso bajo la sombra que creció con el naranjo,
la muerte es ahora la lobreguez que dan sus ramas,
tumba perdida para los que no tienen nombre ni zapatos.
De aquí vengo yo, de un lugar de todos y de nadie
vestido de falsa quietud, veleta oxidada
hambriento, sin presente, sin mi perro y olvidado.



Luis Carlos Bonilla Sandoval -Octubre 22 de 2013
Fotografías: Luis Carlos Bonilla Sandoval


sábado, 9 de marzo de 2013

LUNA DE MAYO







Vas a regresar con el beso que extraño y cien abrazos,
con ese deseo al que le temo porque el tiempo ya me alcanza,
me reclamarás tu silueta en nuestra cama y la bufanda,
los aretes que le faltan a la luna, la Rosa de los vientos,
la Línea Ecuatorial, los anillos de Saturno, 
mis caminos sin orillas, tu lluvia de Abril
luna de Mayo.

Entonces sabrás que mi soledad está hecha de nubes rotas, 
de ropa que se reseca al sol y baila con el viento,
de poemas sin  color y fotografías silenciosas,
de la quietud de un portátil y el silencio del Skype,
de la orfandad reposada de un café frío
y la paciencia mustia de un croissant envejecido.

Y cuando llegue la noche voy a preguntarte,
si debo abrir los brazos para estrujar tu ausencia,
olvidar el olvido, amarrar las horas, envolver la luna en la cortina
recontar las once letras de tu nombre, esperarte en las manzanas
aprender un arte para poder amarte,
o escribir un correo con diez adjuntos cuando partas de nuevo.



Luis Carlos Bonilla Sandoval
Marzo 09/2013



domingo, 8 de enero de 2012

LOLALINDA




Lolalinda fuiste en mi barrio la mujer soñada, el placer para ver desde la esquina, la espera de cualquier día, al mismo tiempo podías ser Morella, Ligeia, Berenice, Eleonora, Annabel Lee, Maía, Maité, Juana Mayo, María Canela, cascada de suspiros, pechos duros, labios de miel, la tarde de un sábado, la brisa que no vuelve, mi amor mudo. 

Mi barrio proletario te vio nacer un día de agosto y supo que los grillos te arrullarían en las noches, luego sus habitantes te vieron correr detrás de mariposas amarillas y  crecer en medio de la ropa que bailaba con el viento en los tendederos los días de sol, entonces dijeron que comenzarías a soñar con el amor oculto en el aroma nocturno de los jazmines sembrados en las latas que colgaban de los balcones.

Los años llegaban desbocados y te hacías mujer, la más bella de todas, pero nadie supo quien te besó por primera vez, aunque llegó a decirse que había sido un trompetista de jazz que te llevó para el sur de la ciudad un fin de semana prometiéndote un caracol dentro del cual vivía el viento, si le dejabas escribir una canción sobre tu piel, y en tus labios las notas musicales de una melodía que fuera al mismo tiempo un gemido de doncella y el sudor que no se olvida.

Comencé a buscarte en los bares insomnes, en el fondo de botellas de cerveza, en el paño verde de la mesa de billar y en los boleros de Ledesma. Te convertiste en mi grito de gol anulado, en mi cinefilia solitaria y en mis versos sin rima, soñaba besarte en los radios de mi bicicleta, en las manzanas de la frutería, confesar que te imaginaba con una flor para mascar enredada en tu cabello mientras caminabas por el barrio dejando un reguero de suspiros y el aroma que se desprendería de tu cuerpo cuando el viento de las cuatro de la tarde levantara tu vestido, también imaginé que podía pintar un amanecer diferente para regalártelo, esconderme entre tus pechos, caminar tus muslos, llenar los muros solitarios del barrio con tus iniciales y ser la estrella de una telenovela para poder decirte que el mañana puede ser mejor que el presente. 

Pero el tiempo y sus prisas llegaron para llevarse mis años y los tapiales de mi barrio, para decirme que éste ya no era un continente por descubrir, y que sus esquinas habían dejado de ser una puerta hacia la aventura.

¡Ay Lolalinda! espejo de un amor hecho distancia! desierto en el que mi fe se perdió casi hasta olvidar tu nombre, sé que te voy a encontrar y mientras esto sucede, voy a vivir de tus recuerdos para que el día que estemos juntos, limes con tus besos guardados durante años, los afilados bordes de mi angustia de vidrio, y ocupes con abrazos los espacios en donde mi pena exista. Te demostraré entonces, que seguimos siendo iguales aunque los años entre nosotros hayan pasado, y descubrirás conmigo que el tiempo es sólo una invención del hombre, y que no seremos condenados por haber inventado el cómo condenar.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Enero 08/2012

Fotografías: Luis Carlos Bonilla Sandoval
                   

viernes, 9 de septiembre de 2011

SEPTIEMBRE








Te invito a sitiar la nostalgia del domingo y las mañanas de lunes que deprimen,
a combatir la prisa, el horario del trabajo, tu oficina,
a olvidar el teléfono que suena, la ciudad y la congestión,
a caminar sin pensar en el mañana,
a escribir que los recuerdos le ganan al olvido,
y que el amor no tiene ayer sino presente.

Te invito a confinar a la rutina, a recuperar tus años y los míos,
a dibujar corazones solitarios en algún vidrio empañado,
a descubrir a que sabe un beso si cerrás los ojos,
y a sentir mi taquicardia cuando diga que te quiero.

No demorés, dejá todo de lado,
tengo una noche de viernes y una tarde de sábado,
un montón de sensaciones y palabras,
algunas canciones nuevas,
un stock de besos y abrazos de colores,
tu fotografía en mi bolsillo,
y mi amor para ahogar en el fondo de tu ombligo.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Septiembre 09/2011
Fotografía: Luis Carlos Bonilla Sandoval

jueves, 4 de agosto de 2011

DE TIEMPOS Y DESTIEMPOS





Tiempo es lo que no tengo por culpa de un reloj, mi madurez,
el que se escapó llevándose mis días, la nostalgia,
el que extravié mientras pensaba cómo decirte que te amaba,
el que se llevó mi barrio, mi esquina y mi cometa,
el que trajo mi primera lección de amor, mis desengaños.

Tiempo el que caminó entre nosotros, el olvido,
el que pasó fugaz cerrando tu casa, mis recuerdos,
el que me vistió de años para robar mis canciones, la alegría,
el que se llevó el dorado trigal de tu cabello, tu silencio
y maduró a destiempo tu risa adolescente y tu cintura.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Agosto 4/2011

Fotografia: Luis Carlos Bonilla Sandoval - Km 30  Santiago de Cali

lunes, 18 de abril de 2011

EPITAFIO ESCRITO EN LA PARED DE MI CUARTO






El día que tu recuerdo se borró de mi piel y tu perfume se desvaneció de mi almohada y de mis franelas, escribí tu nombre en una pared de mi habitación, y lo hice con errores de ortografía para despedirte. Bienvenido sea tu olvido, porque tu amor si acaso existió, fue sólo instantáneo.
No estoy para nadie ni para alguien.

Luis Carlos Bonilla Sandoval - Abril 17/2011

Fotos: Luis Carlos Bonilla Sandoval (Quinta de San Pedro Alejandrino)

miércoles, 22 de abril de 2009

QUISIERA SABER
































Quisiera saber si mirarte en silencio es distancia ó es preludio,
saber si sabes que en mi amor mudo hay otras cosas.
Quisiera saber si duermes, o voy en contravía,
saber mis sueños tuyos y tu boca mía.
Quisiera saber si eres hoy y serás mañana,
saber si puedo soñar que existes, o te olvido.
Quisiera saber si sabes que amar es sinónimo de dos,
saber si eres en mi vida la respuesta que esperaba.
Pero si no lo sabes o lo callas, saber no es sólo un verbo,
saber también es sentir, que al fin nos entendemos.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Abril 11/2009

Fotografia: Luis Carlos Bonilla - Parque de Botero (Medellin)
Ojo: Google

     DIATRIBA FRENTE AL ESPEJO®   Como sabía que en el Taller de Literatura de la universidad, el profesor me iba a preguntar el signi...