Hagamos de la vida algo más simple,
construyamos un mundo donde las palabras no confundan ni nos cambien
un lugar en donde podamos tomarnos un café, darnos un beso
y ser vulnerables cuando aparezca un te quiero.
Olvidemos que en nuestras vidas se hizo tarde más temprano,
que la ausencia nos ganó y deshojamos margaritas
y que si hoy estamos solos,
es sólo porque no quisimos ser lo que ahora somos.
Y si un día me duermo en tu cintura apretando un lunar entre mis manos,
y al llegar la madrugada el viento me devuelve a tus orillas,
quiero que sepas que no me voy a cuidar más de tu amor porque te amo,
pero te diré que no puedo comprar la nueva lave-vaiselle que tú quieres.
Luis Carlos Bonilla Sandoval - Marzo 6 de 2012
Fotografías: Luis Carlos Bonilla Sandoval