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viernes, 4 de mayo de 2018

CONTINENT SILENCE




Desde la esquina, y sin pisar las líneas de la cebra
Sólo extrañaré lo irracional que de mí se escape
Dejaré que el olvido y el tiempo te pasen la factura
Abandonaré tu sombra en mis bolsillos rotos
Tu voz olvidaré en los vericuetos de un lunes desteñido
Y seré otra vez feliz en mi sordina.

No me mires así, ni me quieras en plural
Soy un pasajero sin destino y sin tiquete
El catador de desgracias ajenas, un guardián tras la cortina
Poseo un amor remendado que se moja con la lluvia,
Una plegaria personal de voces suspendidas
Y no un tengo patrimonio, sólo una bolsa de equipaje.

Dejaré mi vida quieta bajo la sombre del encino
Mi reloj fallará mientras se destejen los días
Caminaré en silencio sobre las huellas de mi historia
Y al final sólo un beso sin testigo marcará en mi ruta,
Tú quizás encuentres un hogar sin leña, una canción extraviada
Porque mi viejo cuervo y el que escribe,
Decidimos dejar atrás la estela gris de tu mutismo.


Luis Carlos Bonilla Sandoval (Nivelles - Bélgica 03/2018)













miércoles, 14 de marzo de 2018

SILENCE DE L'HIVER

Soy el emigrante de la voz ceniza,
Llevo conmigo espejismos amarillos, la tarde inclinada
El silencio prolongado de un jilguero que quizás no vuelva.
Y en mis botas desgastadas, el crujir gris de viejos adoquines.

He dejado en mi ventana la luz del día quemándose en el cielo
Una canción de invierno, lluvia de marzo, marfil roto
Un techo antiguo sin golondrinas ni cigüeñas
Y en mi cuaderno, un final caduco que he escrito con sigilo.

Luis Carlos Bonilla Sandoval
Nivelles (Bélgica) - Marzo 09/2018

viernes, 1 de diciembre de 2017

MELANCOLÍA DE INVIERNO


























Soy un taciturno emigrante del otoño, sin mate ni bombilla
Pintor  de quimeras con cellisca pasajera
Cantor de canciones olvidadas,
Tejedor de historias con sonido y en pasado
Un constructor de recuerdos que llegan con sigilo,
Un soñador sin rostro en tarde de espejismos.

Mi amor deshabitado hoy te pregunta:
¿Eres la misma que cubrió alguna vez mi jardín imaginario?
¿La que trajo a mí las voces suspendidas en mi libro de recuerdos?
¿Quién pintó mi piel de nostalgias amplificando mi silencio?
Si es así, entonces dame un buen final, una canción secreta

Luis Carlos Bonilla Sandoval
Nivelles (Bélgica)  – Diciembre 1 de 2017

jueves, 24 de junio de 2010

MARIANA DE LA NOCHE

































-Yo recuerdo muchas cosas suyas y mías. Hasta parece que fue ayer cuando la vi aquélla tarde en primavera, y las manos le tomé por vez primera mientras escuchábamos a Roberto Ledezma.
También me acuerdo cuando llegaba a la banca del parque en donde me encontraba con mis amigos contando películas, me miraba directo a los ojos, se pasaba la lengua por los labios, y me decía uva curuba-


La mujer a la que me dirigía, no era otra que mi novia de colegio, sólo que ahora tenía otros años, no se cuántos, pero que a decir verdad, le lucían, y a la que poco o nada parecía interesarle mi parlamento setentero. Después de muchos años de no verla, me sentía como un simple mortal al que Sandro no le iba a ayudar como lo hizo en el pasado, pues en estos tiempos de música electrónica y reggaetón, nadie se cree el cuento de “…tus labios de rubí de rojo carmesí, parecen murmurar mil cosas sin hablar…”


Quise recordarle que nos habíamos dado besos con lengua en cine, y que ella me había dado besos de mariposa con sus pestañas mientras nos despedíamos en la puerta de su casa, pero así como pensé en decírselo, me contuve. Nunca fui capaz de expresarle nada con mis palabras, entonces, como lo hice antes de que la juventud se fuera, me puse todo serio, y comencé a construir un monólogo acomodado con la letra de una canción de Yaco Monti que siempre me gustó: “Que tienen tus ojos, que yo no te olvido. Que tiene tu pelo, que vive en mis manos. Que tiene tu boca que muerde mis horas…”



Cuando terminé, creí que me regalaría una sonrisa como las de antes, pero en vez de hacerlo, se retiró lentamente las Ray Band, retuvo el humo de su cigarrillo Kent por algunos segundos, me miró con desdén, y con tono de aburrimiento dijo:
-¡Que vaina con vos! ¡Seguís siendo el inmaduro de siempre! Quiero que sepás de una buena vez, que no me interesan tus historias ni tus canciones. “Tu amor es un periódico de ayer, que jamás procuro ya leer.” Te fuiste hace años, incumpliste la cita que teníamos y que hoy se me antoja obsoleta, luego a los pocos días de tu partida, me llega una carta en la que sin muchas explicaciones, comentabas que vivías en otra ciudad, y hoy, como si nada hubiera pasado, te aparecés diciéndome que sos escritor, y que “Como te extraño mi amor porque será…” Es bueno que sepás, que mi vida es otra desde entonces. Ahora todo cuesta y cada precio es diferente, me llamo Mariana de la noche, y me voy porque me esperan.



Parado bajo el vano de la puerta del bar en donde nos hemos encontrado, y sin saber que hacer con el ejemplar de mi único libro publicado que no pude entregarle, la vi alejarse, dejando tras de sí, el aroma volátil de su Channel Nº 5 mezclado con humo de cigarrillo. Un hombre gordo de ésos que no faltan en las historias de hoy, se la llevó en un auto lujoso.


Un nuevo capítulo de mi vida se cerraba, convirtiéndose sin querer, en el borrador de una de mis historias, en un amor desesperado que no tiene mañana, pero como no iba a continuar persiguiendo un recuerdo que ya no hacía parte de mi vida, me dije: “Luis Carlos, nada de nervios. Tenés que seguir escribiendo”. Así que sin pensarlo mucho, dejé de lado el corazón, me coloqué mi gorra bolchevique, salí del bar, extraje un aerosol de pintura roja que siempre cargo en mi mochila, y en una pared solitaria que encontré en mi barrio, escribí el nombre de ella y el mío junto a una leyenda que decía: “…escapemos de esta vida. Viva el Ché y los Rolling Stones…”

Luis Carlos Bonilla Sandoval

Fotos: Luis Carlos

Abril 04/2010

sábado, 12 de diciembre de 2009

PAPERBACK WRITER









A mis amigos, y para aquéllos a los que no les adeudo la ternura porque les quedé debiendo más de una factura, quiero dedicar la publicación de mi primer libro de cuentos: “Un pésimo malo”.

Fueron muchas noches arrugando papeles en las que lo único cierto, fueron las ganas que tuve de salir volando por la ventana cuando no me salían las historias en las que muchas veces, me vi involucrado como uno de sus personajes.

Este libro nació porque afortunadamente no uso corbata, no me coloco el vestido de paño del señor gris, porque sigo con mi capacidad de asombro intacta, y porque todavía vive en mí el niño que nunca ha crecido, ése pésimo malo que usa jeans rotos, lee a Mafalda, hace el signo de la paz, escribe grafittis, toca puertas, tira piedras, y sale corriendo.
Pura y deliciosa inmadurez.


“…If you really like it, you can have the rights
It could make a million for you overnight
If you must return it, you can send it here
But I need a break and I want to be a
Paperback writer
Paperback writer…”


Foto: Luis Carlos Bonilla Sandoval

     DIATRIBA FRENTE AL ESPEJO®   Como sabía que en el Taller de Literatura de la universidad, el profesor me iba a preguntar el signi...