Hoy es uno de esos días en que por estar pensándote, no he disfrutado de las vacaciones frente al mar que vine a buscar cuando me di cuenta de que es mejor ganarse un peso a gusto, que dos a disgusto.
Y claro, también me llegó el recuerdo de la tarde cuando te coloqué un trocito de hielo y algo de licor en el ombligo después de haber estado tratando de reunir en un solo punto, las pecas de tu pecho.
Como es obvio, estás echando a perder mi descanso en el Caribe y para controlar la nostalgia que me produce recordarte, voy a poner en práctica la frase que alguna vez hallé escrita en la superficie de un pupitre: “Aquí estuvo Natalia, pero ya se fue.”
Y si lo anterior no funciona, buscaré las letras de tu nombre que se perdieron en la orilla del mar el día que traté de escribirlo y cuando lo consiga, voy a olvidarlas con el mayor de los gustos dentro de una madreperla que encontré encallada en el fondo de un plato con arroz chino y verduras.
Marzo 10/2010
Fotografia: Luis Carlos Bonilla Sandoval
Fotografia: Luis Carlos Bonilla Sandoval