Ahora que no estás, he comenzado a imaginarte,
a soñar con la geografía de tu cuerpo,
con los valles y los ríos que te cruzan,
con la llanura fértil de tu espalda,
con el Etna y el Vesubio.
Sueño caminar tu vientre y tu cintura,
descubrir el Edén que celosamente guardas,
pintar tus labios de besos y arreboles,
recoger el agua y las ganas de tu boca,
y componer una canción que tus caderas desafíen.
Luis Carlos Bonilla Sandoval – Septiembre 16/2011
Fotografía: Google