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viernes, 20 de septiembre de 2019

CANTO GRIS











Soy un escrito de invierno, una canción pretérita
El vacío de una memoria rota,
Un viajero clandestino, grafiti sin dueño
El humo roto que resbala sobre el techo
La metáfora de un desheredado anti-poema.

La nieve huele al mar sin sol que habita en el andén
Ochenta y ocho días, veintitrés horas
¿Qué se hizo el cuervo que perdió la voz?
¿Dónde está mi texto olvidado?
Noche huera.

Luis Carlos Bonilla Sandoval (Nivelles – Marzo 19/2018)

lunes, 17 de septiembre de 2012

NADA ES IGUAL



























Todo sigue en su lugar pintado de un silencio temprano,
el que construiste mientras hacías tu equipaje.
Son las seis de la mañana y la cafetera está vacía,
la ventana está cerrada, no entró el sol tampoco lo hizo la luna
el florero está vacío,  las flores envejecieron
he perdido el control del TV y el radio  no funciona,
Beyoncé y Rihanna están atrapadas.

Salgo al jardín y la mañana se aleja
comienzo a regar las plantas, entonces llueve
luego sale el sol y lo cubre una nube
me resguardo en casa y apareces distante
cuento los días, pero el almanaque es del año pasado
y hay 424 kilómetros entre tu boca y la mía.

Ahora que no estás, compro café de la peor calidad y no abro las ventanas
no pienso en el sol ni en la luna
el florero tiene una flor de plástico
no enciendo la TV para no perder el control,
y no libero todavía a Beyoncé y a Rihanna.

No riego las plantas, y si llueve saco un paraguas
no he cortado las lechugas, ni hago ensaladas
pero voy a comprar un almanaque nuevo para contar los días,
para soñar tu perfume, tu boca y tu risa
y poder decir cuando te vea, que soy feliz aunque fumes.

A pesar del retroceso y de mi poca mejoría,
quiero que sepas que te voy a esperar cebándome un mate
que pondré café excelso en la cafetera y abriré las ventanas
que tendrás flores ciertas en tu florero
que saldré al jardín sin paraguas para jugar con la lluvia 
que haré la pasta con albahaca, aceite de oliva y tomate
y que aprenderé a fumar para acompañarte.

Septiembre 17/2012

sábado, 30 de junio de 2012

UN PRÉSSENT SANS PASSÉ





No quiero imaginar que dejaré de imaginarte
ni soñar que no soñaremos juntos
que no me soñarás sintiéndome a tu lado
 y que no tendremos un amanecer que le anteceda a otro.

No imaginemos lo que fue, te invito a reinventar
a caminar juntos la luna que juega con tu vientre
a descubrir  lo que esconde un beso nuevo
y a  vivir un te amo sin pensar en el pasado.


Luis Carlos Bonilla Sandoval - Junio 29/2012


Foto mujer: Google

domingo, 2 de octubre de 2011

MELANCOLEMIA




A la ausencia que nos une,
a esa que llega cuando el sol se oculta
y hace que el jardín se vuelve luna,
no la quiero vestir de adioses todavía.
Mis noches tienen por su culpa,
un insomnio agradable lleno de vos y de tu nombre,
de mates cebados, llanto de guitarra,
de besos dibujados en servilletas, la distancia
de cartas amarillas, tu recuerdo,
de bandoneón de Mederos, mi nostalgia
y del saxofón tenor de Stan Getz, mi melancolemia.


Luis Carlos Bonilla Sandoval – Septiembre 30/2311

Foto: Luis Carlos Bonilla Sandoval

lunes, 4 de mayo de 2009

THE BLOGGER.COM




















adie me lo dijo antes, pero creo que estoy enloqueciendo.
Mis noches se están disfrazando de amaneceres, y hasta podría decir que los objetos inanimados que adornan los estantes y las paredes del lugar que me sirve de vivienda, han comenzado a tener un papel importante en mi vida: hablan de lo que me conmueve, piensan en lo que me irrita, y censuran lo que me inhibe.

Durante muchas noches con sus alboradas, y parte del poco tiempo que empleo para dormir, he estado buscando en internet un día sin nombre, un día que apenas se esté construyendo para sentarme durante sus horas a escribir sin afanes, y si lo encuentro, espero dejar de una vez y para siempre las angustias que vivo durante las horas que paso frente a la pantalla del computador tratando de reinventar historias en las que me he estado introduciendo como uno de sus personajes para presionar los desenlaces.

En la búsqueda incesante de lo que quizás no existe, mi fisonomía ha cambiado tanto como mi peso corporal, y esto sumado a la pérdida de la autoestima que llega cuando no se alcanzan o se pierden los objetivos, ya se ven reflejados en mi comportamiento.
Soy un apostata que no acepta el axioma absurdo que asegura que las sombras se alimentan de las imágenes y de nuestros temores para hacernos ver lo que queremos ver.

Un nuevo amanecer está encima, y aunque tengo acumulado cansancios y frustraciones de otras noches, no quiero dejar el final de este cuento en el aire, debo seguir digitándolo, y buscar en el cielo raso, en el piso, en los pliegues de las cortinas, o en cualquier objeto que me rodee, el final para una historia en la que he tratado de estar al margen.

Si no me estuviera sucediendo lo que a continuación les voy a describir, no lo creería, pero el tiempo se ha detenido. Los objetos que adornan mi habitación, ahora hablan en lenguas desconocidas, el monitor del computador ha enloquecido, hay un conejo blanco que me llama desde el fondo de un espejo, también ha aparecido un gato que sonríe, escucho a una reina obesa que lleva puesto un vestido elaborado con naipes dando órdenes, sobre mi biblioteca veo un sombrero loco que insiste en decidir por mí, el frío se ha convertido en una mujer, y detrás de mi…estoy yo.

Y si todo lo aquí escrito parece absurdo, desde el manicomio en donde me encuentro, puedo dar testimonio juramentado a quien le pueda interesar.




Luis Carlos Bonilla Sandoval – Mayo 4/2009

     DIATRIBA FRENTE AL ESPEJO®   Como sabía que en el Taller de Literatura de la universidad, el profesor me iba a preguntar el signi...